Opción Preferencial

"TIENES UNA MISIÓN" 

  • “Sed Santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo”. (Lev 19,2)
  • “Para un cristiano no es posible pensar en la propia misión en la tierra sin concebirla como un camino de santidad, porque «esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación» (1 Ts 4,3). Cada santo es una misión; es un proyecto del Padre para reflejar y encarnar, en un momento determinado de la historia, un aspecto del Evangelio”. (Papa FRANCISCO, Gaudete et Exsultate, 19)
  • “No hemos sido llamados por Dios, por ser santos. Somos santos, por haber sido llamados”.(SAN AGUSTÍN, Com. in Epist. ad Rom. 7)

Justificación:

La propuesta agustiniana para el curso 18-19 presenta, con su lema “Tienes una misión”, un doble sentido de forma intencionada.

Por un lado, pretende ser respuesta a la llamada común a la santidad que nos presenta el Papa Francisco a través de la reciente Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate. En este sentido, hablamos de la misión como la aventura de descubrir la propia vocación, al estilo de “los santos de la puerta de al lado” (GE 7), que no es sino un camino de santidad: cada santo es una misión y nuestra misión es ser santos.

Desde esta perspectiva también tenemos muy presente el sínodo de los obispos de octubre de 2018 sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Deseamos que nuestra propuesta agustiniana lleve a todos sus destinatarios, y en particular a nuestros jóvenes, a descubrir la llamada personal de Dios a una vida en plenitud.

Por otro lado, la identidad misionera es un rasgo propio de nuestra Orden. Los agustinos estuvieron entre los primeros evangelizadores de América y Asia en el S. XVI. Hoy somos herederos de los incontables misioneros agustinos, religiosos y laicos, que han salido de su tierra para llevar la buena nueva de Jesucristo a los pobres y alejados. Asumiendo esa herencia seremos fieles a nuestra misión.

Objetivos:

  • Descubrir la común vocación a la santidad, que se especifica en las diferentes propuestas de sentido que se presentan en el seno de la Iglesia y, en particular, de la familia agustiniana.
  • Fomentar en los jóvenes una vivencia de la fe que se entienda como una propuesta de vida alegre y sugerente desde los valores agustinianos, promoviendo en ellos el discernimiento vocacional.
  • Reforzar nuestra identidad misionera agustiniana, tendiendo puentes con los pueblos donde los misioneros agustinos llevan hoy el evangelio y promoviendo una creciente sensibilidad hacia las personas necesitadas del evangelio de la vida.
  • Articular una propuesta pastoral atractiva, valiente y audaz, que tenga presente las necesidades de los hombres y mujeres de nuestro tiempo y nos lleve a una auténtica evangelización en todos los lugares donde los agustinos estamos presentes.

Valores a promover:

  • Interioridad: el camino hacia la madurez personal pasa por el conocimiento de la verdad que habita en lo más profundo del propio ser, evitando la dispersión del corazón en cosas insustanciales y vacías.
  • Libertad responsable:. Desde la espiritualidad agustiniana, la libertad es imprescindible para ser fiel a la vocación a la que hemos sido llamados y vivirla como misión en el mundo.
  • Amistad: en San Agustín, se trata de un valor esencial en el seguimiento de Jesucristo. Pocas personas en la historia de la humanidad habrán vivido con tanta intensidad la amistad como el Santo de Hipona. Y para nosotros, como agustinos, hablar de misión es hablar de un quehacer en el que los amigos resultan imprescindibles.
  • Amor: se trata de la sustancia de la vida cristiana. Uno comprende la propia misión cuando se experimente amado sin condiciones por el Padre y, desde esa experiencia, se siente enviado a encarnar ese amor divino en la propia existencia.
  • Solidaridad y comunión: el espíritu comunitario cristiano tiene su fuente en el amor, que lleva a anteponer las cosas comunes a las propias. Para los agustinos, la dimensión comunitaria del ser humano es irrenunciable, lo cual conlleva: a) que la propia misión parte de la comunidad y con ella se desarrolla; b) que dicha misión nos lleva hasta los confines del mundo, allá donde la comunidad humana sufre y necesita del evangelio.

Subsidio agustiniano en torno a la Santidad

  • Cuando decimos: “santificado sea tu nombre”, nos incitamos a nosotros mismos a desear que el nombre del Señor, que siempre es santo, sea tenido como santo y no despreciado. (Epist. 130,21)
  • La verdadera inocencia consiste en no perjudicar al enemigo (In Ps. 7,8)
  • Di a tu Dios: Soy santo porque me santificaste; porque recibí, no porque tuve; porque tú me lo diste, no porque yo lo merecí. (In Ps. 85,4)
  • No hemos sido elegidos porque fuéramos buenos los que no seríamos buenos de no haber sido elegidos. Si precedieran los méritos de la gracia no sería gracia. (Com. in Ev. Jo. 86,2).
  • El cuerpo de Cristo - que es la Iglesia - es templo y es casa y es ciudad. Y Cristo - que es su cabeza - es moderador de la casa, santificador del templo y rey de la ciudad. (In Ps. 131,3).
  • Cada uno de los fieles puede decir: soy santo. Y esto no es soberbia de engreídos, sino confesión de agradecidos. Si dices que eres santo por ti mismo, eres soberbio; y si, siendo fiel en Cristo y miembro de Cristo, dices que no eres santo, eres desagradecido. (In Ps. 85,4)
  • Nosotros no establecemos a los mártires ni templos, ni sacerdocios, ni cosas sagradas, ni sacrificios, porque no son ellos, sino su Dios, nuestro Dios. Honramos sanamente sus memorias de santos hombres que son de Dios, que lucharon por la verdad hasta la muerte de sus cuerpos... (De Civ. Dei 8,27; 22,10)
  • Todos o casi todos conocéis la forma de vida que llevamos en la casa llamada del Obispo. Tratamos de imitar, en lo posible, a aquellos santos de que nos hablan los Hechos de los Apóstoles: 'Tenían todo en común y nadie reclamaba nada como propio' (Serm. 255,1,2)
  • Con profunda caridad y el debido respeto pedimos a Dios que bendiga a todos los compañeros e imitadores de vuestra santidad, hermanos nuestros que lo son en las iglesias y monasterios de Cartago, Tagaste, Hipona y en todas vuestras parroquias. (Epist. 24,6).
  • ¿Qué pretendo, qué anhelo, por qué hablo, por qué me siento aquí, por qué vivo? Hago todo esto con la sola intención de que vivamos juntos en Cristo. Esta es toda mi ambición, mi honor, mi gozo, toda mi herencia y toda mi gloria. Si no me oís y yo sigo hablando, salvaré mi alma. Pero no quiero salvarme sin vosotros. (Serm. 7,2)

 Acciones

Como sugerencias para poner por obra y conseguir que esta opción preferencial sea una realidad pastoral durante el curso, proponemos algunas acciones concretas para visibilizar el lema de este curso:

Es recomendable que el lema esté visible, y junto a él, los valores que lo sustentan. Desde una lectura actualizada del Evangelio se puede aplicar a las diferentes realidades de nuestras obras.

  • Para trabajar cada mes:
  • Septiembre: Desde el comienzo de curso ya TIENES UNA MISIÓN: ¡ponte en camino!
  • Octubre: TIENES UNA MISIÓN: SER MISIONERO
  • Noviembre: TIENES UNA MISIÓN siguiendo las huellas de los que nos han precedido en esta vida: santos y difuntos. Santa Cecilia: CANTA Y CAMINA.
  • Diciembre: TIENES UNA MISIÓN al igual que Dios: Encarnarte en la realidad de nuestro mundo, comenzando por la familia. VIVE LA NAVIDAD
  • Enero: TIENES UNA MISIÓN: TRABAJA POR LA PAZ
  • Febrero: TIENES UNA MISIÓN: SÉ SOLIDARIO
  • Marzo: En Cuaresma también TIENES UNA MISIÓN: ¡CONVIÉRTETE Y CREE EN EL EVANGELIO¡
  • Abril: TIENES UNA MISIÓN con el Resucitado: “id por todo el mundo y predicad el Evangelio” (Mt 28,19)
  • Mayo: De la mano de María, TIENES UNA MISIÓN: “haced lo que Él os diga” (Jn 2,5)
  • Junio: TIENES UNA MISIÓN: SÉ AGRADECIDO

 

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